El marco conceptual en la gestión y monitoreo de
proyectos forestales
Por:
Rodrigo Arce Rojas[1]
El marco conceptual, o
llamado también modelo conceptual, es una importante herramienta de gestión y
monitoreo en los proyectos de todo tipo, por lo tanto también aplicable al caso
de proyectos forestales. El marco conceptual es una suerte de sustento teórico
y estratégico que sustenta el desenvolvimiento de un proyecto. El marco
conceptual aunque parte de la matriz de planificación la supera ampliamente
porque incorpora elementos que permiten una mejor comprensión de los diferentes
factores que están en juego y su necesaria integración. Un marco conceptual es
una especie del gran guión de actuación, representa la modelación inicial de
cómo estamos entendiendo el proyecto y cómo pretendemos gestionarlo tanto en
los aspectos biofísicos, socioculturales y gerenciales. Su presentación es
generalmente un texto corrido aunque adicionalmente podemos incluir mapas
mentales (o mapas conceptuales) que ayuden a su mejor interpretación.
Idealmente el marco
conceptual lo deberíamos elaborar en la
primera fase de planificación e implementación del proyecto. Es importante que
participe todo el equipo en su elaboración aunque puede partirse de una versión
de trabajo elaborado por los líderes del proyecto. También es posible que cada
líder de Componente (o Resultado) trabaje “su” propio marco conceptual y luego
se proceda a un trabajo de integración. Debe quedar claro que la integración no
significa suma de partes sino interrelación de partes porque precisamente la
idea del marco conceptual es que nos ayude a gestionar como procesos. De esta
manera cada líder entiende mejor su propio proceso y entiende que es parte de
un proceso mayor al cual debe integrarse positiva, creativa y comprometidamente.
El marco conceptual nos debe ayudar entonces a superar una gestión fragmentada
o de parcela cuando no se logra entender que el éxito del proyecto es la
gestión de todo el proceso y no únicamente de los sub procesos o subsistemas.
También es recomendable que
el marco conceptual pueda ser compartido con los socios del proyecto incluyendo
a las poblaciones locales involucradas. Para ello se puede emplear los
diferentes medios que nos ofrecen las estructuras de los proyectos tales como
Directorios, Comités Directivos; o mecanismos de consulta directa con las
poblaciones locales. En este caso se deberá tener especial cuidado del formato
de la presentación, su pertinencia, oportunidad, dosificación y claridad de
contenidos. Este proceso de validación y legitimación social es muy importante
para fortalecer la transparencia y la confianza que debe existir entre los
involucrados.
¿Un marco conceptual es una
reiteración del Documento del Proyecto o de la Matriz de Planificación (Marco
Lógico) del Proyecto? ¿No basta con estas herramientas? La experiencia nos dice
que no. Tengamos presente que la formulación del proyecto es todo un proceso y
corresponde a un contexto temporal determinado. Mucho tiempo puede haber pasado
desde que se formuló el marco lógico del proyecto (meses y a veces años) y las
condiciones pueden haber cambiado. Tengamos presente además que no siempre ha
sido posible, aunque siempre es recomendable, involucrar directamente a la
población en el diseño del proyecto. Cierto es que no todos los perfiles de
proyectos logran ser aprobados y eventualmente se podrían frustrar algunas
expectativas locales. Por ello es recomendable que en los procesos de consulta la
población esté muy clara respecto a los procesos de aprobación de los proyectos.
Existen otros factores también que eventualmente afectan la consistencia de los
marcos lógicos como la forma como las instituciones cooperantes o financieras
evalúan las propuestas. No siempre son entendidos a plenitud y se supone que
los que proponen los proyectos conocen con absoluta certeza todos los factores
que están en juego en la propuesta, cosa que no siempre es cierta.
La condición previa para
elaborar un marco conceptual es tener claro el enfoque estratégico: visión,
misión, valores y propuesta de valor. Aunque se supone que hay mucha coherencia
entre el título del proyecto, su finalidad, su propósito, los resultados o
componentes no siempre es así. Incluso tenemos que guardar coherencia entre
todos estos aspectos y el resumen del proyecto y las medidas de éxito. Con más
razón tenemos que estar seguros que estamos hablando del problema correcto.
Aunque podríamos suponer que la consistencia del marco lógico ya pasó la prueba
de rigor, se supone que por ello fue aprobado su financiamiento, la experiencia
nos indica que no siempre es así. Podríamos ser altamente efectivos sólo que
con el problema inapropiado.
No sólo tenemos que aclarar
bien cada uno de estos aspectos del enfoque estratégico sino que hay que ser
absolutamente rigurosos en los conceptos
que se están empleando en estas formulaciones.
A la consistencia semántica hay que añadir correlación absoluta entre
estos aspectos. Si no hacemos esto, eventualmente podría suceder que no hay
coherencia entre el propósito y las medidas de éxito por ejemplo. O el resumen
del proyecto podría no estar considerando apropiadamente la naturaleza del
proyecto y los factores clave del proyecto. Se insiste en el hecho que obviar
este ejercicio podría incidir negativamente en la evaluación media del proyecto
o la evaluación final del proyecto. Debemos tener en cuenta que el documento
del proyecto es la base del contrato que firmamos con las instituciones
cooperantes o financieras por lo que debemos dar cuenta de los compromisos
asumidos en el contrato. Por todas estas razones no basta entonces con el
documento del proyecto o la matriz de planificación (Marco Lógico). El marco
conceptual nos ayuda entonces a sincerar todos estos aspectos y tener mayor
claridad en el desenvolvimiento del proyecto, así mismo nos ayudaría a
actualizar los términos del contrato con la institución cooperante por lo que
hay que saber comunicarlo.
Aunque no hay una receta
absoluta sobre los contenidos de un marco conceptual se podría considerar los
siguientes tópicos:
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El enfoque estratégico
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Las medidas de éxito
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La naturaleza del proyecto
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Base conceptual que sustenta la implementación del
proyecto como un todo y por cada uno de los componentes
o Conocimientos
y Experiencias propias de los integrantes del proyecto
o Revisión de
literatura pertinente sobre factores clave del proyecto
o Conocimientos
y Experiencias de proyectos afines
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Supuestos e hipótesis
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Amenazas y riesgos
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Estrategias
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Estructura organizacional y cultura organizacional
El marco conceptual
elaborado al principio corresponde a la condición inicial por lo que se supone
que no se tiene aún todos los factores bajo control, existen todavía vacíos de
conocimientos y se plantean hipótesis de trabajo. Por ello el marco conceptual
no tiene carácter estático sino todo lo contrario. Requiere ser usado y
contrastado permanentemente con la realidad. En un proceso de construcción
adaptativa iremos ratificando muchas premisas, revisando y cuestionando otras e
incluso eliminando algunas premisas que no están funcionando e incorporando
nuevos elementos. Así podremos tener un Marco Conceptual de llegada que
sustenta cómo lo hicimos, qué factores explican nuestros éxitos o nuestros
productos inacabados o incluso las razones de algunos fracasos.
Como podemos inferir
entonces el Marco Conceptual es una herramienta de mucha aplicación en la
gestión del proyecto, su uso permanente nos ayuda a gestionar como procesos,
nos ayuda a afinar permanentemente el sistema de monitoreo y evaluación, nos
ayuda a contextualizar mejor los procesos de sistematización y de recopilación
y gestión de lecciones aprendidas. Otro alcance del Marco Conceptual es que nos
invita a gestionar cada proceso o acción sobre la base de un enfoque conceptual
y metodológico. Se busca que predomine una cultura de la razón antes que una
cultura de imposición. Con este enfoque se promueve una cultura organizacional
orientada al interaprendizaje y la creatividad donde se reconoce el papel
fundamental que cumple el talento humano en la organización. Se invita a
pensar, a actuar, a reflexionar, a escribir, a proponer a construir marcos
conceptuales en todo lo que hagamos o dejemos de hacer.
El Marco Conceptual no
reemplaza al Marco Lógico pero si le da una nueva significación, nos permite
afinar indicadores, generar nuevos indicadores o eliminar indicadores que no
son coherentes con la lógica rigurosa del proyecto. Fortalecer nuestras
capacidades de gestión de proyectos es una responsabilidad ante la comunidad, ante
nuestras instituciones, ante la sociedad y el desarrollo de la profesión.
Setiembre,
2007
Literatura recomendada:
RICHARD MARGOLUIS Y NICK
SALAFSKY. 1987.
Medidas de Éxito. Diseño, manejo y monitoreo de proyectos de conservación y desarrollo.
Primera Edición. Foundations of Success. Island Press. Ilustrado por Anna Balla.
Traducido al español por Cristina Goettsch Mittermeier y Lisa Villela.
Washington, D.C.
[1] Ingeniero Forestal. rarcerojas@yahoo.es
Consultor Forestal y de Facilitación de Procesos
Sociales